lunes, 18 de enero de 2016

Sograndio: “Hasta que aplomen”

Castigos desproporcionados y arbitrarios, violencia, rebeliones, intentos de fuga y de suicidio, incendios… el Centro de Internamiento de Menores de Sograndio parece algo peor que una cárcel para niños, según los ingresados, sus familiares, los propios trabajadores y los vigilantes, que responsabilizan al equipo directivo y han llevado sus denuncias al Defensor del Pueblo, que advierte de que no se cumplen buena parte de sus recomendaciones para prevenir la tortura.
*Todos los nombres recogidos en el reportaje son seudónimos por razones de privacidad de los menores y de evitar represalias laborales hacia los trabajadores del centro. La Ruta contra’l racismu pone a disposición de las familias y los jóvenes que han pasado por Sograndio el correo  rutasograndio@nodo50.org para que puedan compartir sus experiencias y crear una red de apoyo
Patricia Simón / Periodista.
Cuando Jesús tenía siete años le robaron la bici. Su padre le pegó una paliza y le mandó de vuelta a la calle a recuperarla. Le dijo que no volviera sin ella porque lo mataba. A los once, le abrió la cabeza a golpes. Su padrastro tuvo que ir a buscarlo de madrugada. Estaba escondido detrás de unos cubos de basura en una carretera rural. A los dieciséis, estaba en el Centro de Menores infractores de Sograndio, el único en la región para adolescentes con condenas, cumpliendo tres meses por robo y estafa, por comprar con billetes falsos.
Al mes, disfrutaba de su primer permiso de salida de fin de semana. Era el premio, según Amelia, su madre, por chivarle información sobre otros internos al director del centro, Manuel Ramos. A los diecisiete, Jesús vuelve a Sograndio, de nuevo, por robo, como el 90% de los internos. Ya no está dispuesto a hacer de topo y a la vuelta de su primera salida de fin de semana le hacen una analítica. Da positivo en Tranquimazín. Él lo niega y pide, junto a su madre, la repetición de la prueba. Según Amelia, a la que su exmarido había machacado a base de palizas hasta el punto de romperle una vez cuatro costillas y provocarle un aplastamiento de la pleura pulmonar, Ramos le amenaza con suprimirle todos los permisos de salida si siguen adelante con su reclamación.
“Le decía que iba a acabar como su padre, yonqui y en Villabona, que cómo le iba a querer su padrastro siendo como era, que le dijera a la loca de su madre que dejara las cosas como estaban”, cuenta. Se echan atrás por temor a las represalias. La sanción impuesta por el ansiolítico es impedirle que pueda continuar con sus estudios en la Fundación Laboral de la Construcción. Su educadora y su profesor le piden al director que le permita seguir formándose ya que era palpable su motivación, además de ser la herramienta más eficaz para su reinserción. La dirección se niega y pasa los tres meses que le quedan de internamiento viendo pasar las horas o encerrado en la habitación de aislamiento.
Rubén pasó 21 días encerrado en una de estas salas. Cama, mesa y silla de hierro. Hasta la inspección del Defensor del Pueblo de España en 2013, que identificó numerosas irregularidades en el funcionamiento del centro, la ventana permanecía siempre abierta, por lo que Rubén se congela por las noches. El agujero en el suelo en el que tienen que hacer sus necesidades despide un olor putrefacto. Rubén había tomado unos tranquilizantes que otro de los internos había guardado de los que recetan en el centro a los menores con problemas mentales. Orphidales, Tranquimazines, Transiliums eran empleados habitualmente hasta hace unos años como una manera de apaciguar a los menores. Drogado, Rubén intenta escapar pero es interceptado. Tras encerrarle, un guardia de seguridad da la voz de alarma. El chaval necesita urgentemente ir al hospital por los efectos de los ansiolíticos. Tras ser atendido intenta escaparse de nuevo y la policía lo derriba, lo esposa y le aplasta la cabeza contra el suelo bajo su rodilla. Le rompen cuatro dientes –visiblemente reconstruidos–. Cuando vuelve al centro le muestra a Ramos el resultado de la agresión. “Pues a aislamiento, para que reflexiones”, dice Rubén que le contestó el director. Con el dolor de los dientes rotos y una infección en las encías pasó 14 días sin más atención médica que los calmantes que le recetó la ATS del centro. Aún pasó una semana más de encierro.
Puesto que el reglamento de la Ley del Menor establece que no pueden pasar más de 7 días aislados, pasado este plazo le sacaban a una estancia cerrada durante media hora para reiniciar el castigo. El Defensor del Pueblo ha llamado la atención en sucesivas ocasiones por el excesivo empleo de la medida de aislamiento en Sograndio, que debe limitarse a “razones terapéuticas y de seguridad (…) siendo proporcional a la infracción cometida y por el período de tiempo más breve posible” según este organismo. En 2013, de los 79 expedientes incoados contra menores por la dirección del centro asturiano, 78 fueron resueltos con encierros en estas llamadas ‘camarillas’.
En junio de 2015, la Asociación de Vigilantes de Seguridad del Principado de Asturias (AVISPA) presente una queja ante la Defensoría por la situación “caótica” que vive el centro, denunciando que los internos sufren “castigos desproporcionados y arbitrarios, ordenados por la propia Dirección del Centro en base a criterios personales y no objetivos o pedagógicos”. El organismo vuelve a enviar un equipo de técnicos, que comprueba que la sanción de aislamiento sigue empleándose de manera frecuente y alargándose excesivamente, cuando según esta institución deberían priorizarse castigos alternativos como “la privación de salidas de fines de semana o recreativas”. Sograndio incumple 11 de las 41 recomendaciones del Defensor del Pueblo recogidas en su último informe de prevención de la tortura para los centros de menores.
“Cuando salí de Sograndio para la graduación de mi hermana, tuve que salirme de la celebración porque me ahogaba, no podía estar entre tanta gente. Sentía como si estuviera andando con un vaso encima de la cabeza, que tienes que ir muy despacio para que no se caiga”, nos explica Rubén a la salida del instituto, donde ha retomado sus estudios. Según la resolución 45/113 de la ONU (“Reglas para la protección de los menores privados de libertad”), “estarán estrictamente prohibidas todas las medidas disciplinarias (…) que constituyan un trato cruel e inhumano, la reclusión en celda oscura, y las penas de aislamiento o de celda solitaria”.
Todos los testimonios de menores recogidos en este reportaje han sido corroborados con los trabajadores del centro que convivieron con ellos durante los hechos.
Grilletes en la cama
El uso de grilletes solo está autorizado como medida de contención hasta que el menor se calme. Sin embargo, no son infrecuentes casos como el de Rubén, que llegó a quedarse dormido esposado en una silla después de más de seis horas en esa posición. “Por supuesto que los grilletes son, en ocasiones, necesarios, como cuando intentan autolesionarse. Pero no durante tantas horas como a veces se les dejan puestos. Y, además, si nos dejaran a los educadores hablar con ellos podríamos intentar calmarles, pero no nos dejan”, nos cuenta un/a educador/a.
“He visto chavales esposados de manos y pies en una cama y un vigilante pegándoles, porque Manolo les ordena contundencia. Había un chaval que sacó la ESO estudiando solo, porque el director no autorizó que fuera a la escuela. No le soportaba porque si no le ríes las gracias, te cruza. Pese a todo, gracias a nuestra insistencia, terminó accediendo a una plaza en una escuela taller y estaba feliz porque su novia estaba embarazada y pensaba que con esta formación podría sacarle adelante. El mismo día que iba a empezar el curso, Manolo ordenó una analítica. Dio positivo en Tranquimazín. Lo había tomado para dormir porque estaba nervioso con la oportunidad que se le presentaba. Como castigo le retiró los permisos para asistir a la escuela taller. El muchacho lloraba y gritaba: ‘Manolo mátame ya’. Los vigilantes lo llevaron a la cámara de aislamiento y lo ‘engrilletaron’ a la cama. Cuando subo a verle, el director había ordenado a un profesor de talleres que arreglara justo en ese momento una rejilla taladrando en la pared que estaba justo a la  altura de su cabeza”.
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Centro de Menores de Sograndio. Foto/ Mario Rojas.

Castigos desproporcionados y arbitrarios, violencia, rebeliones, intentos de fuga y de suicidio, incendios… el Centro de Internamiento de Menores de Sograndio parece algo peor que una cárcel para niños, según los ingresados, sus familiares, los propios trabajadores y los vigilantes, que responsabilizan al equipo directivo y han llevado sus denuncias al Defensor del Pueblo, que advierte de que no se cumplen buena parte de sus recomendaciones para prevenir la tortura.
*Todos los nombres recogidos en el reportaje son seudónimos por razones de privacidad de los menores y de evitar represalias laborales hacia los trabajadores del centro. La Ruta contra’l racismu pone a disposición de las familias y los jóvenes que han pasado por Sograndio el correo  rutasograndio@nodo50.org para que puedan compartir sus experiencias y crear una red de apoyo
Patricia Simón / Periodista.
Cuando Jesús tenía siete años le robaron la bici. Su padre le pegó una paliza y le mandó de vuelta a la calle a recuperarla. Le dijo que no volviera sin ella porque lo mataba. A los once, le abrió la cabeza a golpes. Su padrastro tuvo que ir a buscarlo de madrugada. Estaba escondido detrás de unos cubos de basura en una carretera rural. A los dieciséis, estaba en el Centro de Menores infractores de Sograndio, el único en la región para adolescentes con condenas, cumpliendo tres meses por robo y estafa, por comprar con billetes falsos.
Al mes, disfrutaba de su primer permiso de salida de fin de semana. Era el premio, según Amelia, su madre, por chivarle información sobre otros internos al director del centro, Manuel Ramos. A los diecisiete, Jesús vuelve a Sograndio, de nuevo, por robo, como el 90% de los internos. Ya no está dispuesto a hacer de topo y a la vuelta de su primera salida de fin de semana le hacen una analítica. Da positivo en Tranquimazín. Él lo niega y pide, junto a su madre, la repetición de la prueba. Según Amelia, a la que su exmarido había machacado a base de palizas hasta el punto de romperle una vez cuatro costillas y provocarle un aplastamiento de la pleura pulmonar, Ramos le amenaza con suprimirle todos los permisos de salida si siguen adelante con su reclamación.
“Le decía que iba a acabar como su padre, yonqui y en Villabona, que cómo le iba a querer su padrastro siendo como era, que le dijera a la loca de su madre que dejara las cosas como estaban”, cuenta. Se echan atrás por temor a las represalias. La sanción impuesta por el ansiolítico es impedirle que pueda continuar con sus estudios en la Fundación Laboral de la Construcción. Su educadora y su profesor le piden al director que le permita seguir formándose ya que era palpable su motivación, además de ser la herramienta más eficaz para su reinserción. La dirección se niega y pasa los tres meses que le quedan de internamiento viendo pasar las horas o encerrado en la habitación de aislamiento.
Rubén pasó 21 días encerrado en una de estas salas. Cama, mesa y silla de hierro. Hasta la inspección del Defensor del Pueblo de España en 2013, que identificó numerosas irregularidades en el funcionamiento del centro, la ventana permanecía siempre abierta, por lo que Rubén se congela por las noches. El agujero en el suelo en el que tienen que hacer sus necesidades despide un olor putrefacto. Rubén había tomado unos tranquilizantes que otro de los internos había guardado de los que recetan en el centro a los menores con problemas mentales. Orphidales, Tranquimazines, Transiliums eran empleados habitualmente hasta hace unos años como una manera de apaciguar a los menores. Drogado, Rubén intenta escapar pero es interceptado. Tras encerrarle, un guardia de seguridad da la voz de alarma. El chaval necesita urgentemente ir al hospital por los efectos de los ansiolíticos. Tras ser atendido intenta escaparse de nuevo y la policía lo derriba, lo esposa y le aplasta la cabeza contra el suelo bajo su rodilla. Le rompen cuatro dientes –visiblemente reconstruidos–. Cuando vuelve al centro le muestra a Ramos el resultado de la agresión. “Pues a aislamiento, para que reflexiones”, dice Rubén que le contestó el director. Con el dolor de los dientes rotos y una infección en las encías pasó 14 días sin más atención médica que los calmantes que le recetó la ATS del centro. Aún pasó una semana más de encierro.
Puesto que el reglamento de la Ley del Menor establece que no pueden pasar más de 7 días aislados, pasado este plazo le sacaban a una estancia cerrada durante media hora para reiniciar el castigo. El Defensor del Pueblo ha llamado la atención en sucesivas ocasiones por el excesivo empleo de la medida de aislamiento en Sograndio, que debe limitarse a “razones terapéuticas y de seguridad (…) siendo proporcional a la infracción cometida y por el período de tiempo más breve posible” según este organismo. En 2013, de los 79 expedientes incoados contra menores por la dirección del centro asturiano, 78 fueron resueltos con encierros en estas llamadas ‘camarillas’.
En junio de 2015, la Asociación de Vigilantes de Seguridad del Principado de Asturias (AVISPA) presente una queja ante la Defensoría por la situación “caótica” que vive el centro, denunciando que los internos sufren “castigos desproporcionados y arbitrarios, ordenados por la propia Dirección del Centro en base a criterios personales y no objetivos o pedagógicos”. El organismo vuelve a enviar un equipo de técnicos, que comprueba que la sanción de aislamiento sigue empleándose de manera frecuente y alargándose excesivamente, cuando según esta institución deberían priorizarse castigos alternativos como “la privación de salidas de fines de semana o recreativas”. Sograndio incumple 11 de las 41 recomendaciones del Defensor del Pueblo recogidas en su último informe de prevención de la tortura para los centros de menores.
“Cuando salí de Sograndio para la graduación de mi hermana, tuve que salirme de la celebración porque me ahogaba, no podía estar entre tanta gente. Sentía como si estuviera andando con un vaso encima de la cabeza, que tienes que ir muy despacio para que no se caiga”, nos explica Rubén a la salida del instituto, donde ha retomado sus estudios. Según la resolución 45/113 de la ONU (“Reglas para la protección de los menores privados de libertad”), “estarán estrictamente prohibidas todas las medidas disciplinarias (…) que constituyan un trato cruel e inhumano, la reclusión en celda oscura, y las penas de aislamiento o de celda solitaria”.
Todos los testimonios de menores recogidos en este reportaje han sido corroborados con los trabajadores del centro que convivieron con ellos durante los hechos.
Grilletes en la cama
El uso de grilletes solo está autorizado como medida de contención hasta que el menor se calme. Sin embargo, no son infrecuentes casos como el de Rubén, que llegó a quedarse dormido esposado en una silla después de más de seis horas en esa posición. “Por supuesto que los grilletes son, en ocasiones, necesarios, como cuando intentan autolesionarse. Pero no durante tantas horas como a veces se les dejan puestos. Y, además, si nos dejaran a los educadores hablar con ellos podríamos intentar calmarles, pero no nos dejan”, nos cuenta un/a educador/a.
“He visto chavales esposados de manos y pies en una cama y un vigilante pegándoles, porque Manolo les ordena contundencia. Había un chaval que sacó la ESO estudiando solo, porque el director no autorizó que fuera a la escuela. No le soportaba porque si no le ríes las gracias, te cruza. Pese a todo, gracias a nuestra insistencia, terminó accediendo a una plaza en una escuela taller y estaba feliz porque su novia estaba embarazada y pensaba que con esta formación podría sacarle adelante. El mismo día que iba a empezar el curso, Manolo ordenó una analítica. Dio positivo en Tranquimazín. Lo había tomado para dormir porque estaba nervioso con la oportunidad que se le presentaba. Como castigo le retiró los permisos para asistir a la escuela taller. El muchacho lloraba y gritaba: ‘Manolo mátame ya’. Los vigilantes lo llevaron a la cámara de aislamiento y lo ‘engrilletaron’ a la cama. Cuando subo a verle, el director había ordenado a un profesor de talleres que arreglara justo en ese momento una rejilla taladrando en la pared que estaba justo a la  altura de su cabeza”.
Un interno en el interior del centro. Foto / Mario Rojas.
El testimonio es solo uno de los numerosos que hemos recogido de trabajadores del centro, ex presos, familiares de éstos y el portavoz de la Asociación de Vigilantes de Seguridad del Principado de Asturias, Jorge Fernández. Aluden a castigos desproporcionados y arbitrarios, extorsión y chantaje a los menores para que les chive información sobre otros internos o sobre los trabajadores a cambio de privilegios que, según el reglamento de la ley, son derechos fundamentales como las salidas, la formación, la comunicación por teléfono y escrito, así como visitas con sus familiares y amigos. En general, solo autoriza visitas de los progenitores.
Fugas por hartazgo
Alberto protege en su regazo a su cachorro de dos meses. “Son muy listos, cuando estás triste vienen y te lamen”, dice. Tiene 18 años, no conoce a su padre y, como el resto de los jóvenes entrevistados, no niega sus delitos, también consistentes en robos. “Empiezas robando una bici, después un quiosco, te ves con dinero y quieres más. En realidad no necesitas más, pero piensas: ¿por qué no voy a vivir bien todas las semanas?”.
El edificio central de Sograndio está dividido en cuatro plantas, destinadas, respectivamente, a los menores de 16 años, mayores de esta edad y las chicas. La primera, el módulo de separación interno, estaría destinada a los conflictivos, los que cada vez cometen delitos más graves o los que requieren una atención más individualizada a su llegada al centro. Aquí terminó Alberto, pese a la oposición de sus educadores por su buen comportamiento, en un área en la que los 5 menores que suelen estar de media no pueden tener contacto con el resto de los internos y con muchas más barreras para acceder a permisos de salida. Según varias fuentes, en la actualidad el módulo interno aloja cuatro perfiles de muchachos: “conflictivos, reincidentes, fuguistas y desgraciados, es decir, a los que el director tiene enfilados”.
En estos momentos hay un menor que lleva 16 meses encarcelado en esta planta. Entró con 16 años. Tras cuatro meses sin sanciones por mal comportamiento, se le iba a conceder permiso para salir el fin de semana. Durante dos días se ausentó de los talleres por encontrarse mal y la dirección ordenó una analítica, que dio positiva en estupefacientes, por lo que se le retiró el permiso. Varios trabajadores del centro dudan de la veracidad de los resultados. “Es un niño que nunca tenía que haber estado en esa planta porque no es conflictivo, es inquieto y muy inteligente. Pero como no le ríe las gracias a Manolo lo tiene cruzado”, nos dicen. Una expresión empleada habitualmente por Ramos con respecto a los castigos a los adolescentes es: “Hasta que aplomen”, según cuentan.
“Cuando llevaba un mes ahí, viendo siempre a los mismos cuatro chavales, cinco educadores y cinco vigilantes, solo pensaba en que pasaran los días. Estuve seis meses y medio hasta que tuve mi primer permiso de fin de semana. Pero a los 8 meses me fugué porque sabía que la iba a liar dentro, estaba que iba a explotar y no quería joder todo lo bien que me había portado los meses previos”, dice Alberto. Según los educadores entrevistados, el auge de las fugas –este verano había un 25% de los 35 presos fugados– tiene relación directa con la drástica reducción de los permisos de salida impuesta por la dirección. “Según el reglamento, el centro está para enseñarles a vivir en la calle porque es adonde van a volver. Una condena para un menor es equivalente a cuatro veces la que sería para un adulto. Se fugan cada vez más porque están más hartos de la arbitrariedad, porque el personal estamos más hartos, porque tienen a los buenos educadores aislados. Antes había menos fugas porque los chavales se comprometían con los educadores y las medidas. Pero si el ambiente es insano, ¿qué les une al centro?”, explica una de las personas que trabajan en Sograndio. “No es la cárcel, estamos ahí para que nos ayuden, no para que nos jodan más”, nos dice Alberto, que se entregó tras pasar las Navidades junto a su familia.
“A mí me han pegado algunos guardias, no como los policías, pero sí de dejarme marcas. Pero, ¿qué vas a decir? No soy un chivato y, además, lo hacen porque Manolo les obliga y tienen miedo a que les echen”. Los tres ex internos entrevistados denuncian haber sufrido violencia física por parte de algunos vigilantes, algo que confirman trabajadores del centro. Según Jorge Fernández, portavoz de la Asociación de Vigilantes de Seguridad del Principado de Asturias (AVISPA), los guardias reciben directrices directas del director en este sentido: “Nos consta que se ha ordenado de forma verbal mano dura contra los chavales. No lo hemos denunciado porque no podemos demostrarlo”. Y añade sobre la denuncia por castigos desproporcionados a los internos que presentaron que “no todos los vigilantes cumplen las órdenes porque, tal como recoge nuestro reglamento, deben ser presentadas por escrito y ajustadas a la legalidad. Pero hay otros que sienten la presión laboral y obedecen (…) El director del centro actúa como un terrateniente, quiere emplear a los guardias como su propio cuerpo paramilitar, pero son profesionales y no van al trabajo a descargar su ira”.
Desde noviembre de 2014, la empresa contratada por el Gobierno del Principado de Asturias para vigilar Sograndio es Alcor, que está siendo investigada por presunto fraude fiscal y a la Seguridad Social en varias Comunidades Autónomas. El 16 de octubre fueron detenidos para prestar declaración el gerente de la empresa, Carlos Somoza, y la jefa de seguridad de Sograndio, Belén Rodríguez, quien según el informe policial de la Jefatura Superior de Asturias, al que ha tenido acceso ATLÁNTICA XXII, es  “cooperadora necesaria en la comisión de varios delitos”. Una investigación que lleva desarrollándose desde hace más de un año y que ha puesto “en evidencia aspectos muy relevantes de las actuaciones irregulares de esta empresa” en Asturias.
AVISPA ya había interpuesto 16 denuncias contra esta empresa por retrasos en los pagos a los guardias de este centro, el de Miraflores y de la Ciudad Residencial de Perlora, algunos de los organismos cuya vigilancia le adjudicó el Gobierno asturiano. Alcor no está adscrita al convenio nacional de tablas salariales en seguridad. Un vigilante de Sograndio cobra unos 1.100 euros de media, 300 menos que en la mayoría de las otras empresas del sector. El contrato para este centro asciende a 2,8 millones de euros anuales por 35 vigilantes, 5 por turno, uno menos que con la anterior empresa. Solo en lo que llevamos de 2015, se han producido en Sograndio 5 fugas y varios intentos fallidos.
Expulsiones de extranjeros
Pero lo que hizo dar el paso a 19 educadores y dos educadores auxiliares de hacer público un comunicado denunciando una gestión autoritaria y arbitraria del centro fue la detención en septiembre de E.M.D. por parte de una patrulla de la Brigada de Extranjería dentro del propio centro el día en que iba a ser puesto en libertad para proceder a su deportación (ver web de ATLÁNTICA XXII). “El joven y su familia desconocían que esto fuera a suceder. Nos preguntamos si éste es un modo de proceder habitual con las personas que finalizan una medida o pena privativa de libertad”, denunciaban en el escrito. La Policía no tiene acceso a las fechas de salida de los internos por lo que los abogados de E.M.D. entienden que tuvo que ser la dirección de Sograndio la que le informó con antelación para que le detuvieran. Fuera le esperaba su familia, todos con permiso de residencia y trabajo en España, incluida su abuela. E.M.D. llevaba en España desde los 4 años, pero fue deportado a Bogotá, donde no conocía a nadie ya que ni siquiera era la ciudad de origen de su familia.
Los trabajadores del centro explicaban en su comunicado que, cinco días antes de su puesta en libertad, E.M.D. tenía una cita en el Consulado de Colombia para regularizar su situación legal. Sin embargo, el director impidió que acudiera argumentando alto riesgo de fuga. “Desconocemos las razones que motivan esta actuación, pero extraña que se calificara con tan alto nivel de riesgo de fuga esta salida cuando el interno finalizaría su medida cinco días después”, exponían.
Esta situación ya se había dado un año antes, cuando un joven de origen marroquí fue detenido en la sala de visitas del centro el día que recuperaba la libertad para ser deportado en las horas siguientes. Sus educadores se despidieron de él sin saber la suerte que le esperaba.
La situación en Sograndio no ha dejado de empeorar en los últimos meses. A las denuncias públicas de los trabajadores, se han sumado los intentos de fuga, dos incendios provocados por los propios menores en las cámaras de aislamiento –“¿Qué le lleva a una persona a prender fuego en una habitación en la que está encerrado sabiendo que el vigilante que tiene la llave no está cerca?”, espeta un/a educador/a– y un presunto intento de suicido.
En este último caso, el menor, que se encontraba en la sala de aislamiento el mismo día en que fue ingresado, fue obligado por la dirección a ir a un taller media hora después de que, supuestamente, intentara ahorcarse. Vigilantes y educadores/as no entienden por qué no fue atendido por el personal psicológico, en lugar de ser enviado a un espacio con herramientas peligrosas para su integridad. Ante las críticas públicas que suscitó esta decisión, la Consejería de Presidencia, de la que depende Sograndio, manifestó que el centro cuenta con un Protocolo Antisuicidios –un mecanismo que el Defensor del Pueblo ya había pedido que se desarrollara en su informe de 2013– y que se había cumplido estrictamente. ATLÁNTICA XXII ha tenido acceso al Proyecto educativo del centro de Sograndio, donde no aparece recogido ningún protocolo de estas características.
Concentración en septiembre de la Ruta contra'l Racismu por la deportación exprés de un joven que estaba ingresado en Sograndio. Foto / Pablo Lorenzana.
Concentración en septiembre de la Ruta contra’l Racismu por la deportación exprés de un joven que estaba ingresado en Sograndio. Foto / Pablo Lorenzana.
Prefieren Villabona
Manuel Ramos lleva desde 1989 dirigiendo Sograndio en una plaza que es de libre designación por el Gobierno de turno. Han pasado varios y la figura de Manuel Ramos es incuestionable. “No entendemos por qué no se acepta ninguna crítica al modelo de gestión de este centro, ni por qué piensan que todos los trabajadores que firmamos estos comunicados tenemos una animadversión personal contra Ramos, ni por qué no se plantean que quizás tengamos algo de razón”, dice un/a educador/a del centro.
Hasta el año 2000, solo los menores de 16 años cumplían condena en Sograndio. Con la reforma de la Ley del Menor de ese año, se amplió la edad para este tipo de encarcelamientos hasta los 18, que se pueden alargar hasta los 21 en casos excepcionales. Sin embargo, ya ha habido dos jóvenes que solicitaron cumplir el resto de su condena en la prisión de Villabona una vez alcanzaron la mayoría de edad. Según los educadores, la razón es porque piensan que allí las reglas serán claras mientras que en el centro están al albur de las decisiones personales del equipo directivo. Un trabajador del centro advierte de que el problema no se limita exclusivamente al director, sino a las prácticas que ha implantado y que ha asumido y normalizado el equipo de coordinación que trabaja con él desde hace dos décadas. “Hace unos años sí se podía trabajar. Pero lo que era una encomiable dedicación del director terminó convirtiéndose en una obsesión”.
A lo largo de este año ha habido picos en los que dos de los cuatro educadores de la primera planta y el 40% de los vigilantes han estado de baja, una parte significativa de ellos, según dicen desde ambas áreas, por depresión y estrés laboral. Según trabajadores del centro, en las casi tres décadas de existencia de Sograndio se han abierto 6 expedientes contra educadores y auxiliares, cuatro de ellos en los últimos 9 meses. Tres fueron contra personas que se han posicionado públicamente contra la dirección del centro. Han sido archivados.
“El problema de Sograndio es la gestión, muy autoritaria, arbitraria y muy metida en las pequeñas cosas. Se ningunea y hostiga a la plantilla continuamente desde el equipo directivo, no tienen en cuenta nuestro criterio a la hora de tomar decisiones. Yo no digo que lleve siempre la razón, pero sí que pueda transmitir información porque paso 8 horas con los chicos. Pero que nos desprecien porque digan que estamos siendo manipulados por ellos hace que nos sintamos pisoteados como profesionales”, dice un/a educador/a.
Recientemente se les ha prohibido a los educadores del módulo interno salir sin pedir permiso a los coordinadores y, según AVISPA, la dirección ordena a los guardias que vigilen a los educadores.
“Lo que está ocurriendo en Sograndio es muy grave porque tenemos una responsabilidad enorme, es una inversión social: si no se hace bien, además de los costes humanos para los chicos si continúan delinquiendo están los económicos para toda la sociedad”, reflexiona un trabajador del centro.
El último incidente grave fue el pasado 1 de enero, provocado por varios internos que llegaron a retener a algunos educadores en lo que algunas fuentes calificaron de motín, aunque en la Consejería no le dieron tal trascendencia. Los responsables acabaron en celdas de aislamiento tras la intervención de los guardias de seguridad.
La reinserción no solo depende del centro porque, como explica uno de los educadores, “los chavales vuelven a su entorno social: familias desestructuradas, falta de atención y protección, problemas de violencia y drogodependencias… Pero si el centro funcionara mejor, si las decisiones fueran tomadas de manera multidisciplinar contando con todo el equipo, si se tuviera como referencia la vuelta a la vida en la calle, sí que tendrían más oportunidades para mejorar sus vidas”.
PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 41, NOVIEMBRE DE 2015
Publicado el enero 18, 2016


Centro de Menores de Sograndio. Foto / Mario Rojas. - See more at: http://www.atlanticaxxii.com/4528/sograndio-hasta-que-aplomen#sthash.PT4x0Neq.dpu
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domingo, 5 de julio de 2015

Estrenando la Ley Mordaza con una nueva cacería humana

Así organiza la policía la "caza" del migrante

La Ruta contra'l racismu y la represión muestra dos oficios policiales que revelan por primera vez cómo se planifican las detenciones

Abdou y Baba fueron detenidos el pasado martes en el ovetense barrio de Pumarín por dos policías de paisano. Ambos migrantes, de nacionalidad senegalesa, embarcarán esta tarde a las 19.50 horas, junto a decenas de personas, en un vuelo de deportación con origen en Madrid y destino en Dakar y Duala.

La Ruta contra'l racismu y la represión ha denunciado este jueves, una vez más, los llamados vuelos de la vergüenza. Y lo ha hecho, en esta ocasión, con dos oficios policiales que revelan, contra lo que sostiene el Ministerio del Interior, que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado son alertadas días antes de partir los vuelos para detener a migrantes con quienes llenarlos. Es lo que los portavoces de La Ruta contra'l racismu y la represión denominan "caza del migrante".

Tres de estos activistas contra el racismo, Eva Martínez, Adama Diouf y Eduardo Romero, han explicado este jueves el procedimiento. Han esgrimido para ello dos documentos policiales que, según han manifestado, demuestran por primera vez lo que el Gobierno central se empeña en negar.
La propia Brigada de Extranjería, revela en ambos oficios policiales que fueron a buscar a Abdou y Baba para "materializar" su deportación en el vuelo programado para el "jueves por la tarde". A juicio de la ruta, la propia policía reconoce, por lo tanto, que las redadas se convierten en "cacerías" para llenar los vuelos de deportación. Los operativos policiales se vienen repitiendo en el barrio de Pumarín donde los agentes ya actuaron para llenar otro avión con destino a Senegal el pasado 25 de febrero.

El engranaje

Eva Martínez ha señalado que este engranaje de redadas es posible con la "connivencia de los jueces y juezas que firman internamientos y deportaciones". En el caso de Abdou y Baba, la jueza del juzgado de instrucción, número 2 de Oviedo, Simonet Quelle Coto, según Martínez, ha decidido autorizar las deportaciones "obviando el carácter ilegal" de las detenciones. La jueza se desentiende así de las denuncias por maltratos policiales, uso de sedantes y otras formas de violencia ejercidas en los vuelos de deportación.

España, una cárcel

Adama Diouf, senegalés residente en Asturias, afirma que la presión sobre el migrante ha crecido en los dos últimos años. Diouf, que también un día perteneció a lo que se ha dado en llamar sin papeles, ha asegurado que España se ha convertido en una "cárcel grande" para los migrantes en situación irregular.
Diouf ha añadido que ni siquiera en sus domicilios encuentran ya tranquilidad. Este senegalés ha destacado que la presión en algunos barrios, como Pumarín y, más en concreto, en la calle Bermúdez de Castro, es constante. Y que las nacionalidades que más cotizan en esta "caza al migrante" son senegaleses, nigerianos y cameruneses. Diouf ha responsabilizado a Gabino de Lorenzo, delegado de Gobierno, del acoso policial que sufre la población migrante. La intervención de los tres activistas de La Ruta contra'l racismu y la represión ha sido vigilada, de hecho, por varios agentes de la policía nacional a una distancia, eso sí, prudente.

Alerta a las delegaciones

Eduardo Romero ha puesto en evidencia el entramado para llenar los vuelos. Ha señalado que varios días antes de ser fletados, la Comisaría General de Extranjería, con sede en Madrid, avisa a las delegaciones provinciales para que inicien la "caza del migrante". Romero ha recordado que solo durante el pasado año se llevaron a cabo 134 vuelos de la vergüenza en los que tuvieron que dejar España de forma forzosa 2.572 personas.

Este activista ha hecho un llamamiento para sumarse a la campaña de boicot contra las compañías Air Europa y Swift Air que hacen negocio convirtiendo a los migrantes en mercancía humana. Ha destacado que el "sucio negocio" de los vuelos reporta a estas aerolíneas 35 millones de euros en el periodo 2013-2015 y 11 más a partir de 2016.

Los tres activistas de la ruta han contado con el apoyo de la vicealcaldesa de Oviedo, Ana Taboada, letrada, muy implicada en la lucha contra el racismo, y de varios diputados de Podemos como Emilio León, Andrés Ron, Héctor Piernavieja y Enrique López. Todos ellos han coreado cánticos como "Ningún ser humano es ilegal".

Visto en: Asturias24


Según recoge el oficio policial, fueron a buscarlos explícitamente porque sobre ellos pesaban órdenes de expulsión y “la expulsión del detenido estaba prevista fuera materializada durante la tarde del día de mañana”. Efectivamente, mañana hay previsto un vuelo de deportación a Senegal-Camerún, vuelos que realiza Air Europa (Grupo Globalia, al que también pertenece Halcón Viajes), adjudicados por el gobierno de España a esta empresa para tal fin. “Esto demuestra que las denuncias realizadas por el colectivo Ruta contra’l Racismu son ciertas. Se están desarrollando actuaciones policiales para llenar los vuelos de deportación y no adecuándose a los procedimientos legales”, nos explica el abogado de los acusados, Alfonso Lago Rayón.

De hecho, a uno de los detenidos ni siquiera se le había notificado la orden de expulsión, que le fue entregada según recoge el expediente policial horas después, cuando ya estaba en los calabozos. “La notificación de la orden de expulsión es la última fase del procedimiento, por lo que tenemos duda de que haberlo detenido antes de haberle notificado la expulsión sea legal. Además ya habían pasado más de tres meses desde el 24 de marzo cuando la orden de expulsión fue firme, por lo que no sabemos si sigue siendo válida”, añade el abogado que estudia interponer un recurso para evitar que mañana sea deportado Abdou. “Del expediente policial lo que se concluye es que han mirado las órdenes de expulsión pendientes para buscar a quiénes detener para el vuelo de deportación mañana”, nos dice uno de los activistas de la Ruta contra’l Racismu. “Esto demuestra lo que llevamos años denunciando: no sólo que se realizan redadas racistas, sino además su implementación como cacerías para llenar vuelos de deportación”, añade.

Mientras los detenidos prestaban declaración, los activistas pedían a través de megafonía “a los jueces y juezas que no sean cómplices de los vuelos de deportación que son vulneraciones de derechos humanos, en los que se realizan sedaciones forzosas y agresiones”. Adama Diouf, senegalés presidente de Asturias Acoge (ONG integrante de la Ruta), nos explicaba que “esto no se trata sólo de los vuelos, sino de un acoso. Los chicos ya habían sido detenidos hace unos meses y los habitantes del barrio de Pumarín –donde residen estos inmigrantes– ya saben cuando hay un vuelo porque los días previos ven a los policías de paisano. Pero tienen que seguir saliendo de sus casas, ir a trabajar, hacer su vida”.



Visto en: Periodismo Humano

viernes, 1 de mayo de 2015

[ALERTA] Vuelo Deportación Senegal 8/5/2015

Desde la Campaña Estatal por el Cierre de los CIE hemos podido confirmar que el próximo 8 de Mayo habrá un nuevo vuelo de deportación a Dakar, Senegal.
Lanzamos esta alerta* sabedoras de que en los próximos días se producirán redadas policiales para capturar personas de esta nacionalidad, que se suelen identificar los días previos en función del número de plazas que queden por llenar en esos vergonzosos aviones de Air Europa. La compañía cobra más de 12 millones de euros al año por este sucio negocio  (+ información)
Esta alerta no tiene por objetivo atemorizar a la población, sino al contrario, aportar información a todos los vecinos y vecinas para que puedan actuar y organizarse colectivamente, por ejemplo, denunciando intensamente las redadas policiales de las que sean testigos (pues suelen producirse en el espacio público y en los medios de trasporte), intensificando la campaña de Boicot a Air Europa, desplegando redes de cuidado entre las vecinas y vecinos, difundiendo este mensaje en las redes sociales, imprimiendo el cartel (más abajo) para realizar pegatinas para el metro, paradas…
*Para que estas alertas sirvan al objetivo propuesto -y no como una herramienta de miedo- es importante que si difundes esta información dejes claro en todos los canales el día exacto del vuelo, para que la alerta no se siga propagando después del vuelo en cuestión. Toda la información actualizada en este blog y en  .
Propuesta de mensaje para twitter: 
 “8 de mayo vuelo deportación a Dakar ( Senegal)”   
Recomendamos usar el HT #Alertavuelo y el país que corresponda.

domingo, 29 de marzo de 2015

Breve Crónica: manifestación: Stop redadas, detenciones y deportaciones.




Ayer 28 de Marzo, la Ruta contra'l racismu y la represión,convocaba una manifestación en Oviedo contra la política de extranjería, a la que acudieron entre 600 y 700 personas, de muy diversas identidades políticas.


Se hicieron varias paradas:



- Estación de Renfe, como denuncia  de las redadas en los nodos de transporte




- Oficinas de Halcón Viajes, como parte del boicot a los vuelos de la vergüenza, por ser esta una de las empresas  del grupo empresarial Globalia, al que pertenece Air Europa , compañía que junto con Swift Air, se encargan de realizar estos vuelos










- Frente al portal del Delegado de Gobierno, Gabino de Lorenzo, por ser el responsable político de la situación de persecución y hostigamiento que sufren las personas migrantes en Asturies.










 - Frente a comisaría, por todas las detenciones, maltratos e injusticias cometidas contra las personas migrantes en base a una política represora como lo es la que existe en materia de extranjería.




- Por último, en la plaza del ayuntamiento, como parada final contra la invisibilidad y la precariedad de las mujeres migrantes,que al igual que en la práctica, terminaba tejiendo lazos entre personas, invitando a sumarse a la lucha contra la política de extranjería.






martes, 24 de marzo de 2015

Manifestación: Stop redadas, detenciones y deportaciones.



Hace unos días, la Brigada de Extranjería de la policía nacional detuvo a un vecino de Oviedo, migrante senegalés, cuando caminaba a comprar el pan. El motivo: que las órdenes del Ministerio del Interior eran salir a la caza de personas de nacionalidad senegalesa para llenar un avión de deportación programado para pocos días después.

Unos 150 aviones de deportación se llevan cada año a miles de personas. Muchas de ellas llevan viviendo aquí años e incluso décadas. Son nuestras vecinas y vecinos. Son interceptadas mediante redadas racistas y llevadas a los calabozos de la comisaría, donde pueden permanecer hasta tres días, sufriendo muchas veces un trato humillante. Posteriormente, son directamente deportadas o conducidas a un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), en el que se les puede retener hasta 60 días. Para internarlas, necesitan la connivencia de jueces que dictan su ingreso en un CIE.


En Asturies la llegada de población migrante en los últimos años ha sido escasa. El número de inmigrantes no alcanza siquiera las cincuenta mil personas, menos del 5% de la población. Sin embargo, la Brigada de Extranjería detiene y encierra, de media, a una persona al día por no tener permiso de residencia.

Las detenciones se producen no sólo por las calles sino incluso en las propias oficinas de Extranjería al acudir voluntariamente a tramitar el permiso de residencia o incluso en los domicilios de las personas migrantes: la Brigada de Extranjería, al acceder a los datos del padrón, lleva las cacerías a la propia puerta de las casas, aprovechándose del desconocimiento del derecho a la inviolabilidad del domicilio.

Los operativos policiales de deportación se caracterizan por una violencia desmedida: en los aviones viaja el doble de policías que de migrantes; hay toda una serie de instrumentos represivos autorizados; los desnudos integrales, las palizas y las inyecciones con sedantes forman parte de las prácticas policiales.

Mientras, dos empresas, Air Europa y Swift Air, reciben decenas de millones de euros por fletar los vuelos de deportación.

La Ruta Contra’l Racismu y la Represión hace un llamamiento a:

• manifestarse por las calles de Oviedo el sábado 28 de marzo a las 12h, con salida de la estación de la Renfe, contra el hostigamiento a nuestras vecinas y vecinos

• tejer redes de apoyo mutuo entre la población autóctona y la migrante, rechazando los discursos manipuladores que tratan de relacionar crisis con inmigración

• señalar a Gabino de Lorenzo, Delegado de Gobierno, como responsable político en Asturies de las redadas y detenciones racistas

• boicotear a las empresas Air Europa y Swift Air, y a todo el grupo Globalia (Halcón Via-jes, Viajes Ecuador, Travel-plan, Pepephone, Belive...), por lucrarse con el sucio negocio de las deportaciones


Ni redadas, ni CIEs, ni deportaciones


lunes, 23 de marzo de 2015

[ALERTA] Vuelos Deportación Malí y Camerún 31/3/2015


Desde la Campaña Estatal por el Cierre de los CIE hemos podido confirmar que el próximo 31 de marzo habrá un nuevo vuelo de deportación a Malí, a la ciudad de Bamako. Por otro lado, ese mismo vuelo también hará escala en Douala, Camerún. Es el primer macabro vuelo de deportación con destino a Camerún que registramos.
Lanzamos esta alerta* sabedoras de que en los próximos días se producirán redadas policiales para capturar personas de estas nacionalidades, que se suelen identificar los días previos en función del número de plazas que queden por llenar en esos vergonzosos aviones de Air Europa. La compañía cobra más de 12 millones de euros al año por este sucio negocio  (+ información)
Esta alerta no tiene por objetivo atemorizar a la población, sino al contrario, aportar información a todos los vecinos y vecinas para que puedan actuar y organizarse colectivamente, por ejemplo, denunciando intensamente las redadas policiales de las que sean testigos (pues suelen producirse en el espacio público y en los medios de trasporte), intensificando la campaña de Boicot a Air Europa, desplegando redes de cuidado entre las vecinas y vecinos, difundiendo este mensaje en las redes sociales, imprimiendo el cartel (más abajo) para realizar pegatinas para el metro, paradas…
*Para que estas alertas sirvan al objetivo propuesto -y no como una herramienta de miedo- es importante que si difundes esta información dejes claro en todos los canales el día exacto del vuelo, para que la alerta no se siga propagando después del vuelo en cuestión. Toda la información actualizada en este blog y en  .
Propuesta de mensaje para twitter: 
 “31 marzo vuelo deportación a Bamako () y Douala ()”    
Recomendamos usar el HT #Alertavuelo y los respectivos países.

jueves, 12 de marzo de 2015

STOP redadas internamientos y deportaciones


Hoy nos concentramos en este Juzgado para denunciar el hostigamiento que la Brigada de Extranjería de la Policía Nacional de Oviedo, dirigida por el Delegado de Gobierno Gabino de Lorenzo, realiza contra la población migrante que vive en Asturies y, especialmente, en Oviedo. Las redadas policiales racistas han sido una constante en los últimos años, con identificaciones en las estaciones de trenes y autobuses, en los locutorios, a la puerta de las escuelas y de las asociaciones… Cada día, de media, una persona es encerrada en los calabozos en Asturies por el único motivo de carecer de permiso de residencia. Pero en los últimos tiempos los dispositivos policiales son aún más brutales. No se llevan a cabo solamente redadas racistas contra cualquier persona migrante, sino que se programan redadas específicas por nacionalidad para llenar vuelos de deportación: ante la planificación de uno de esos vuelos con destino Senegal y Nigeria para el pasado 25 de febrero, en las semanas previas a esa fecha la Brigada de Extranjería comenzó a hostigar a la población senegalesa incluso en sus domicilios. Así, los policías acudieron, al menos, a varios pisos situados en el barrio de Pumarín. Varias personas de la mencionada nacionalidad fueron detenidas, pero finalmente los jueces y juezas decretaron su libertad, abortando los planes policiales de internarles en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) para su posterior deportación. Frustrados sus planes, los policías volvieron a presentarse en uno de los domicilios el mismo día 25 por la tarde, cuando el vuelo de deportación ya había despegado. Su objetivo era continuar con el hostigamiento y provocar a los miembros de la comunidad senegalesa que están sufriendo este acoso. La operación policial incluyó insultos racistas y golpes y patadas contra la puerta del domicilio de estas personas migrantes, al que acabaron accediendo sin orden judicial. La Ruta contra’l racismu y la represión ACUSA a Ignacio Cosidó, director general de la Policía Nacional, de mentir cuando niega la existencia de redadas racistas.

La Ruta contra’l racismu y la represión EXIGE

• el fin de las redadas, de las detenciones por carecer de permiso de residencia, de los internamientos y de las deportaciones

 • la absolución de la persona hoy acusada por la policía, víctima del hostigamiento al que está sometida toda la población migrante

STOP redadas, internamientos y deportaciones. 
Ruta contra´l racismu y la represión


viernes, 27 de febrero de 2015

Acoso policial contra migrantes con papeles en Oviedo

Denuncian tácticas de acoso policial contra migrantes con papeles

Un grupo de agentes detiene a un senegalés en un piso compartido de Oviedo en el que ya se habían realizado otras redadas

El avión fletado con Air Europa para deportar migrantes en situación irregular ya ha salido de España, pero la policía continúa realizando redadas en pisos compartidos en los que residen ciudadanos extranjeros. La última tuvo lugar la noche del miércoles. Un grupo de agentes esperó en el portal de un piso compartido de Oviedo, en el que ya habían entrado varias veces a que llegasen sus vecinos y después golpeó la puerta y les increpó. La actuación se saldó con la detención de un ciudadano senegalés que se encuentra en situación regular en España, con todos los permisos en regla, según han precisado activistas de la Ruta contra'l racismu y la represión .

Concentración contra una nueva detención de un migrante en Oviedo

Este colectivo ha denunciado que se trata de una táctica de acoso, de vendeta y de represión. Precisan que, de los cuatro detenidos en los últimos días en Asturias, todos quedaron en libertad gracias al trabajo de los abogados y ninguno pudo ser deportado.

Para protestar contra esta última detención ya se han registrado dos concentraciones. Una espontánea, la misma noche del miércoles, ante la comisaría de la Policía Nacional. La segunda la convocó la Ruta contra'l racismu y la represión a primera hora de la mañana, frente a los juzgado. Alrededor de 70 personas, que portaban pancartas, exigieron el fin de las redadas y las deportaciones. Esperan que el senegalés detenido pase a disposición judicial a lo largo del día, para así conocer los delitos que se le imputan, reclamar su puesta en libertad y comenzar a trabajar en su defensa.

No es la primera vez que se producen hecho similares. Eduardo Romero, coautor del libro Paremos los vuelos y activista de Cambalache y de la campaña estatal por el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs) señala que, en los días previos a un vuelo de deportación, la presión policial sobre la población migrante en Asturias aumenta de forma exponencial. 

26/02/2015

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La policía aumenta las redadas de migrantes para llenar los vuelos de deportación

El procedimiento es siempre muy similar. Los días previos al vuelo la policía incrementa las redadas a migrantes para llenar los aviones. Aquí, en Asturias, pese a la escasa población extranjera en situación irregular, el celo de las fuerzas de seguridad es alto. El vuelo Madrid-Dakar-Lagos, con salida el 25 de febrero, ha generado una vez más un aumento de la presión sobre los migrantes.

Al menos cuatro personas, que se conozca, han sido detenidas en los últimos días en Asturias para conseguir completar el vuelo a Senegal y Nigeria. En todos los casos, la policía ha ido directamente a buscarlas a sus casas y, en todos ellos también, han tenido que ser puestos en libertad. Pero no siempre corren la misma suerte.

Una quinta persona, un senegalés, fue detenida a última hora del miércoles. Su arresto terminó con una concentración en señal de protesta. Las imágenes de la movilización acompañan esta noticia. 

Eduardo Romero, coautor del libro Paremos los vuelos y activista de Cambalache y de la campaña estatal por el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs), conoce a fondo la forma de proceder de la policía. Romero señala que, en los días previos a un vuelo de deportación, la presión policial sobre la población migrante en Asturias aumenta de forma significativa.

Concentración tras la detención de un senegalés.
El objetivo es llenar los vuelos a cualquier precio. Y es que el negocio de las deportaciones es jugoso. Air Europa y Swiss Air se embolsarán 24 millones de euros del Estado en dos años (2013 y 2014) tras haber sido las únicas compañías que optaron al concurso. El nuevo concurso, que se resolverá en breve, le saldrá al Gobierno central algo más barato: 12 millones de euros para 2015 y 2016.

En libertad y acosado

La forma de proceder de la policía los días previos a los vuelos es muy similar. Redadas en las calles para pedir documentación, sobre todo, en zonas cercanas a las estaciones de autobuses. Búsquedas directas en las casas, que se han incrementado desde septiembre de 2013. O detenciones en extranjería tras haber sido llamados para resolver trámites administrativos... Uno de los detenidos en Oviedo estos días, puesto en libertad por la jueza, fue acosado de nuevo por los agentes en su domicilio.
La Ruta contra'l racismo y la represión ha comprobado que la policía extrema el celo una semana antes de los vuelos y todavía más en las 72 horas previas para evitar, así, que los migrantes tengan que pasar a disposición judicial. Las redadas se incrementan también los viernes para tratar de pillar a contrapié a los abogados de la ruta. 
Los datos facilitados por Eduardo Romero, que se incluyen en una respuesta parlamentaria del Gobierno de España, revelan que en 2013 se realizaron en todo el país 13.986 deportaciones. 6.462 se produjeron directamente desde el calabozo, 4.726 desde los CIES y 2.798 desde prisiones. Los datos de Asturias están mucho menos claros. Romero, que cita un informe de la Defensora del Pueblo, señala que 349 migrantes acabaron en los calabozos en 2013 por no tener papeles. No todos ellos, sin embargo, son deportados.

Esposados y desnudos

Los que corren peor suerte son trasladados al CIE de Aluche antes de acabar en el aeropuerto de Barajas. La Ruta contra el racismo ha denunciado que los migrantes son conducidos con esposas o grilletes, obligados en ocasiones a desnudarse íntegramente e incluso sedados si se niegan a subir al avión. 

Durante 2013, último año del que se conocen los datos, se registraron 148 vuelos de deportación. Colombia, Ecuador, República Dominicana, Nigeria, Senegal, Malí, Georgia, Pakistán y Marruecos son los principales destinos. Los vuelos no siempre se llenan. De hecho, Romero señala que en algunos casos referidos a Colombia o Ecuador se han registrado 91 deportados frente a 145 escoltas. El coautor de Paremos los vuelos añade que, tras haber tenido ocasión de hablar con pilotos y auxiliares, han constatado que los agentes al cargo llevan maletines con dinero para pagar mordidas y evitar problemas en países como Nigeria.

La Ruta contra el racismo trata de no generar alarmismo entre los migrantes pero les advierte de que tomen precauciones cada vez que se aproxima un vuelo. "Hay gente que se queda en casa y gente que se la juega", comenta Romero. "Nosotros les recordamos que tienen derecho a no abrir la puerta y que no están obligados a presentarse en extranjería sin les llaman", añade. La mayoría de los deportados residen en Madrid, Valencia, Andalucía, Cataluña y Ceuta y Melilla. "En Asturias, el celo policial resulta desproporcionado", concluye Romero. 

26/2/2015


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Denuncian la «caza» de inmigrantes




Miembros de la Ruta contra el racismo se concentraron el miércoles ante la sede de la Policía Nacional y ayer en el Juzgado para denunciar la «caza» de inmigrantes, detenidos «para llenar los aviones que los deportan».

27/02/2015

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Noticia en rtve (Panorama regional, 26/2/2015, min. 16' 15''  ):